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Volver al pasado
Página/12, 3 de febrero de 2002

Volver al pasado

Cuidando el pasado

La perfección no basta. O mejor dicho, la perfección es imposible. En el año 100 millones la vida en el planeta ha alcanzado el grado sumo, la perfección más absoluta. Pero entonces, de la nada, comienzan a ocurrir cosas raras. Primero son los medios de comunicación, después algunos líderes. Ciertas cosas que antes estaban, de pronto desaparecen. Entonces alguien parece recordar un cuento de un clásico del lejano siglo XX, un tal Ray Bradbury, en el que un turista accidental, bien armado, vuelve a la época de los dinosaurios para darse el lujo de matar alguno. La consigna es: sólo al más débil y viejo. ¿Por qué? Porque no puede correrse el riesgo de modificar el futuro. Sólo podrán matarse aquellos dinosaurios que estén condenados a la desaparición inmediata. La nave que lo conduce, para mayor seguridad, ni siquiera se posa sobre la tierra. Si hay que salir de la nave se hace pisando un largo puente que levita sobre el suelo, porque la muerte de una ortiga, de un insecto, puede cambiar el rumbo de la humanidad. El cazador en cuestión presencia a los dinosaurios, elige su presa. Pero algo lo asusta, lo hace tropezar, abandona el puente flotante, pisa el suelo. Regresa a la nave. Vuelve al presente. Y todo ha cambiado. Ahora gobierna una dictadura, son otra gente, otras voces, otros ámbitos. Entonces mira la suela de su zapato: impresa en ella está el cuerpo de una mariposa de la era cuaternaria.

Probablemente ese relato da la pauta a los Líderes de la Tierra de cuál es el camino a seguir: el pasado está sufriendo cambios que afectan directamente el presente. La ley es esta: lo que ha sido, debe ser. Se crea entonces una división para el cumplimiento a ultranza de esa ley: El Escuadrón del Tiempo. El desarrollo de la historia es vigilado vía satélite, y si se detecta algún fallo, allí van estos policías del Tiempo a cumplir su cometido: viajar a través del tiempo y, ante todo, averiguar qué es lo que no está siendo como debería ser.

En una Estación Satelital de alta tecnología, Otto Lino, un huérfano de 8 años, el Agente Brito Belardo, un hombre tosco y bruto y de pocas palabras (recuerda mucho al Porthos de Los tres mosqueteros) y Larry (L-3000 para los amigos), un robot malhumorado, son los responsables de proteger el pasado de nuestro planeta.

¿Qué hacer?

El nuevo dibujito animado que transmite Cartoon Network es una remake más simpática de aquella serie de los años '80, Viajeros. Le debe mucho a Volver al futuro, a Doce monos, al mito del eterno retorno, pero nada a El túnel del tiempo. Abúlicos, los tres policías esperan. La sirena los despierta, los llama a la acción. En el año 1184 a.C., en Grecia, está teniendo lugar un problema. Algo no se está torciendo. Lo interesante es eso: para averiguar qué es lo que no funciona en el pasado hace falta alguien que conozco de historia. Ese es Otto Lino, el cerebro. Los griegos decidieron tender una trampa a los troyanos: fabricar un Caballo de madera al que llenarán de... caramelos. Hay que reencaminar el curso de la historia. No se trata de cambiar el rumbo (¡qué tentación sublime!), sino de custodiar el futuro, es decir, el presente. Hay que convencerlos de que el camino es otro, y que llenar el Caballo de Troya de soldados puede ser más efectivo. Si Julio César es un grandote imbécil, hay que encontrar el modo de que asuma el poder del reino. Si Leonardo Da Vinci es un viejo estrafalario que disfruta tocando los bongos, haciendo "danzas interpretativas" y pintando cuadros abstractos, hay que inspirarlo para que vuelva al trabajo que lo hará famoso y, sobre todo, hay que hacer que abandone la poesía ("El dínamo es una casa;/ el tomate, el fantasma del amanecer/ que se hunde en la onda celestial..."). Si en 1796 Napoleón se dedica a cuidar de su casa y complacer a su amada Josefina, hay que hacer lo posible para que salga un poco más: un conquistador que odia salir a la calle está condenado al fracaso. ¿El pirata Barba Negra ha abandonado la contienda? ¿Ya no quiere saquear buques sino, como el mejor militante de Greenpace, cuidar de las ballenas y el medioambiente? Hay que conseguir que vuelva a tomar la buena senda del crimen (saqueando, por ejemplo, pero cediendo un 10% a causas ecologistas, de ese modo la historia no sufrirá las consecuencias y él quedará conforme). Y que se olvide de que lo llamen "Barbanegra, corazón tierno". Y si en 1803 Beethoven practica lucha libre (y es imbatible) , hay que ayudarlo a que encuentre su verdadero destino, algo "con más ritmo". ¿Abraham Lincoln se cansó de ser honesto, ha formado una banda de bromistas para divertirse a costa de la buena gente de Washington D.C.? Hay que hacerle morder el polvo, patearle el trasero hasta que tome conciencia de que esas cosas no se hacen. Y sobre todo, hay que hacer que esta noche lleve a su esposa al teatro. ¿Sigmund Freud? ¿Alguien que cree que, bajo hipnosis, las personas son felices creyéndose animales? (después de todo, ¿acaso los animales no son felices?). ¿Viena, en 1899, es la utopía de la felicidad psicológica? Hay que convencerlo de que la clave está en los sueños, en los sueños, doctor Freud ("Doctor, ¡soñé que era una sandía!" "Entonces odias a tu padre"). Si Houdini ingresa al mundo del crimen hay que hacer que se dedique a una tarea más lucrativa, la magia, por ejemplo. Si en 1920 Albert Einstein pasa sus días vendiendo autos en Texas, hay que devolverlo al campo de la ciencia. Y si Winston Churchill opta por dedicarse al nudismo hay que demostrarle que eso es un disparate y que tiene que volcar su atención en la guerra.

Las palabras con las que Brito Belardo amonesta al personaje histórico descarriado son ejemplares: "Disculpe, señor, pero como oficial del Escuadrón del Tiempo lamento informarle que está violando las leyes de la continuidad histórica y que pone en peligro la existencia humana, así que es mi deber...".

El creador de esta maravilla se llama Dave Wasson. No hay en El Escuadrón del Tiempo ninguna pretensión educadora, si alguien termina aprendiendo algo de historia será por pura casualidad.

El escuadrón del tiempo es el 1 de febrero a las 19:00 hs. en Cartoon Network. Se retransmite los sábados a las 10:00 y domingos a las 18:00 hs.